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domingo, 27 de mayo de 2012

Sexta Parte El Séptimo Arte: Un Campo de Hermenéutica Analógica de la Palabra Revelada.


“UNA HERMENÉUTICA ANALÓGICA DE LA PALABRA REVELADA EN EL LENGUAJE CINEMATOGRÁFICO”

INDICE
     Títulos.- Páginas.-
                     Introducción. 2
                     1.- ¿ Qué entendemos por Hermenéutica ?. 3
                     2.- Una Interpretación Analógica. 4
                          2.1.- El modelo Analógico. 4
                     3.- La Palabra Revelada. 5
                          3.1.-La Hermenéutica Analógica del Texto Bíblico. 6
                     4.- El Lenguaje Cinematográfico. 7
                          4.1.- Semántica del Film. 8
                     5.- Séptimo Arte:
                           Un Campo de Hermenéutica Analógica de la Palabra Revelada.10
                           Conclusión. 12
                           Bibliografía. 13



5.- Séptimo Arte:
Un Campo de Hermenéutica Analógica de la Palabra Revelada.

Un film se compone de signos, fórmulas y procedimientos diversos, articulados según una serie de reglas sintácticas que implican determinados sentidos y significados. Ello permite abordar el análisis del discurso fílmico a través de la consideración de tres grandes bloques: las materias de la expresión, su manifestación en una tipología de signos y su forma de articulación de acuerdo con una serie de códigos operantes. El primero aborda los soportes físicos de la expresión, el segundo su modo de organización, el tercero el valor significativo que esta organización soporta[15].
En el análisis del discurso fílmico, como acabamos de mencionar, el segundo gran bloque, referente a la tipología de signos (organización), correspondería, dentro del método analógico, a la subtilitas implicandi, en el campo de la sintaxis, en cuanto coherencia entre los signos, que puede ser tanto intratextual como intertextual. Esta se preocuparía propiamente de la organización coherente entre los íconos, índices y símbolos que integran el texto audiovisual como “signos lingüísticos” del lenguaje cinematográfico.
El primer gran bloque, por ser materia de la expresión (soporte físico como lo es el sonido a la palabra, la tinta a la letra), correspondiendo a la subtilitas applicandi, en el campo pragmático (esperando no limitar demasiado el sentido análogo aplicable a esta sutileza), como relevancia contextual en la convención entre intérpretes (incluyendo al autor) a pesar de introducir elementos extratextuales (subjetivos o colectivos). Integrando en este campo las imágenes en movimiento, las notaciones gráficas, los sonidos fónicos, la música y hasta el ruido como elementos en los cuales podemos contextuar el lenguaje cinematográfico, por los cuales puede hacerse presente su expresión dentro del texto audiovisual.
Y el tercer gran bloque, ya que es, en efecto, la articulación de códigos (significado) corresponderá a la subtilitas explicandi, en el campo de la semántica, para su sentido textual. Esta sutileza como correspondencia con la realidad (presente o pasada) o con algún modo posible (futuro o imaginario) al que alude utiliza para manifestarse tanto los elementos tecnológicos como visuales, gráficos, sonoros e inclusive sintácticos como contenedores y hasta regidores del sentido que pretende plasmar en el lenguaje cinematográfico del texto audiovisual.
Aventurarnos a la comprensión del texto audiovisual exige trasladarnos al pensamiento del director y esto requiere conocer los elementos lingüísticos y estructuras de códigos que conforman el lenguaje cinematográfico de modo tal que podamos alcanzar la participación en el significado común, en otras palabras llegar al acuerdo de las cosas que nos revela el sentido que permanece presente en todo el film. Sólo así encontraremos manifestada la “palabra” dicha por el film, el mundo del cual nos habla, la palabra revelada que, analógicamente, se sigue donando, continúa diciéndose también en el séptimo arte.


[15] Ibíd. C. Kriger, C. González Centeno, L. González, S. Spadaccini. Pág. 5.

martes, 8 de mayo de 2012

Cuarta Parte La Palabra Revelada


“UNA HERMENÉUTICA ANALÓGICA DE LA PALABRA REVELADA EN EL LENGUAJE CINEMATOGRÁFICO”

INDICE
     Títulos.- Páginas.-
                     Introducción. 2
                     1.- ¿ Qué entendemos por Hermenéutica ?. 3
                     2.- Una Interpretación Analógica. 4
                          2.1.- El modelo Analógico. 4
                     3.- La Palabra Revelada. 5
                          3.1.-La Hermenéutica Analógica del Texto Bíblico. 6
                     4.- El Lenguaje Cinematográfico. 7
                          4.1.- Semántica del Film. 8
                     5.- Séptimo Arte:
                           Un Campo de Hermenéutica Analógica de la Palabra Revelada.10
                           Conclusión. 12
                           Bibliografía. 13


3.- La Palabra Revelada.

        Beuchot afirma que todo lo que la hermenéutica considera lo hace en cuanto texto, como susceptible de ser textualizado. Así, los medievales vieron como texto la realidad misma, el mundo como un texto cuyo autor es Dios. Decían que Dios había escrito dos textos: la Biblia y el mundo, aunque, más que escrito, este último fuera también prolación verbal, habla, pues la palabra de Dios actúa, hace, es acción significativa; Dios hace cosas con palabras[9].
          Poseyendo este presupuesto, afirmado por los medievales y que reproduce Beuchot, podremos decir que, en sentido analógico y con bastante confianza, ambos textos mencionados son la manifestación de la palabra de Dios, cada texto es participación de Dios, dándose y donándose en su palabra, nos dice algo y se dice a sí mismo, es palabra que participa su ser de modo pleno pese a las limitaciones del “intérprete” que no puede evitar inmiscuir su subjetividad para descifrar lo que dice, lo que revela de ella misma a través de su palabra en la cual incluso revela su mensaje. Es la “Palabra revelada” en ambos textos, como tan acertadamente los califican los medievales y Beuchot reproduce, el mundo y el mismo texto bíblico.

3.1.-La Hermenéutica Analógica del Texto Bíblico.

       El trabajo de interpretación es, pues, según Beuchot, un proceso durante del cual el intérprete se da a la tarea de comprender un texto determinado, profundizar en su comprensión y ser capaz de explicar, pero también, agregaría, de sospechar de esa comprensión. En ese proceso, donde comprender es explicar y explicar es comprender, lo primero que surge ante ese dato y sujeto es que el texto es una pregunta interpretativa que requiere a la vez de una respuesta igualmente interpretativa.
        Todo lo dicho anteriormente debe ser la meta del intérprete y de su tarea interpretativa; esto es, hasta donde le sea posible, su meta debe ser discernir el mensaje tal como lo habrían entendido los lectores originales, en cuanto destinatarios inmediatos. El presupuesto que subyace detrás de este principio hermenéutico filosófico es no sólo que es posible entender el mensaje del texto, sino que también Dios ha comunicado a su pueblo un mensaje en ese texto, del cual espera una respuesta como efecto de ese mensaje.
        Ciertamente, como cualquier otro ser humano, y con la lente cultural propia, cada escritor/editor bíblico habría querido comunicar por medio del texto que escribió un contenido entendible que pueda producir un efecto transformador en los lectores de todos los tiempos. Es que Dios quiso que su revelación escrita funcionase como una ventana a través de la cual se pudiesen ver el mundo textual y cultural e ideológico del texto y su mensaje.
        Desde una perspectiva hermenéutica, lo anterior es innegable como lo es también el tener como meta de la tarea interpretativa el discernir y entender de la mejor manera posible ese mensaje histórico original. Sin embargo, habría que preguntarse si cada uno de estos autores/editores habría querido realmente comunicar un único y claro mensaje o, en su defecto, múltiples, contradictorios y hasta místico o escondido, como proponen respectivamente las hermenéuticas univocista y equivocista. Por esa razón, se podría argumentar que, la interpretación analógica estaría contribuyendo tanto a evitar las debilidades y peligros de las interpretaciones ya mencionadas como a impulsar el equilibrio analógico que tanto se urge en todos estos campos.
        Aunque falta mucho por desarrollar en cuanto a la estructura, la función y el aporte de la hermenéutica analógica, considero que es en este punto donde se puede ver cómo ella contribuye filosóficamente, en suma, de dos maneras valederas en nuestro proceso de interpretación del texto bíblico. La primera es proveyéndonos de varios sentidos legítimos del texto, no solamente de uno claro, preciso y objetivo; así, nos impide caer ingenuamente en lo unívoco, que considera se puede recuperar el significado total y exacto de un texto, autor o hablante. La segunda, permitiéndonos en ese mismo proceso ese equilibrio o punto intermedio prudencialmente analógico, al ayudarnos a evitar no sólo el univocismo, sino también dispersarnos en el equivocismo extremo que prolifera en la hermenéutica actual.


[9] Ibíd. Pág. 15. 



miércoles, 4 de abril de 2012

Segunda Parte ¿ Qué entendemos por Hermenéutica ?


“UNA HERMENÉUTICA ANALÓGICA DE LA PALABRA REVELADA EN EL LENGUAJE CINEMATOGRÁFICO”

INDICE
     Títulos.- Páginas.-
                           Introducción. 2
                           1.- ¿ Qué entendemos por Hermenéutica ?. 3
                           2.- Una Interpretación Analógica. 4
                                2.1.- El modelo Analógico. 4
                           3.- La Palabra Revelada. 5
                                3.1.-La Hermenéutica Analógica del Texto Bíblico. 6
                           4.- El Lenguaje Cinematográfico. 7
                                4.1.- Semántica del Film. 8
                           5.- Séptimo Arte:
                                         Un Campo de Hermenéutica Analógica de la Palabra Revelada.10
                                         Conclusión. 12
                                         Bibliografía. 13



1.- ¿Qué entendemos por Hermenéutica ?.

        Toda obra de arte, en sus diversos géneros, podemos considerarla como texto que comunica, que dice algo (mensaje), dice de otro (autor) y se dice a alguien (intérprete). La comprensión de todo lo ya mencionado surge en el marco dialéctico donde, la práctica de la pregunta y la respuesta, nos lleva al entendimiento en el cual, articulando ambos mundos se reconozca que la comprensión es desde las cosas mismas en cuestión.
        Así como la palabra misma, una obra de arte no la podremos agotar. Esta no nos hablará siempre en un mismo sentido sino que reclamará, de nuestra parte, una respuesta cada vez distinta. Debemos comprender siempre de otro modo, desde otras perspectivas, otras sensibilidades, desde otros escenarios que nos concedan la manifestación de la unidad de la expresión artística, pero en el conjunto de la diversidad inagotable de respuestas que la componen.
Cada vez que nos aventuramos a la comprensión de un texto nos trasladamos al pensamiento del autor. Es tarea de la hermenéutica elucidar el milagro de la comprensión, que no es una comunión misteriosa de las almas, sino una participación en el significado común. (…). El objetivo de todo entendimiento y de toda comprensión es el acuerdo de las cosa. Así, la hermenéutica tiene siempre la misión de crear un acuerdo que no existía o era incorrecto[4].
       Este acuerdo deberá tener en cuenta la contextuación de dicho pensamiento, no es independiente del marco histórico-cultural desde el cual se expresa. El intérprete deberá entonces abordarlo no desde la instalación en el prejuicio previo desde el cual interroga al texto; sino que pone a prueba dicho prejuicio, intencionalmente, estando dispuesto a que el texto le diga algo, para que se de una correspondencia más cercana a la verdad. El intérprete debe estar dispuesto a acoger la alteridad del texto[5] en el tipo de soporte en el que se presente.


[4] Ibíd. H. Gadamer, Pág. 64.
[5] Ibíd. Pág. 66.