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martes, 3 de julio de 2012
Una Hermenéutica Analógica de la Palabra Revelada
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miércoles, 16 de mayo de 2012
Quinta Parte El Lenguaje Cinematográfico y La Semántica del Film
“UNA HERMENÉUTICA ANALÓGICA DE LA PALABRA REVELADA EN EL LENGUAJE CINEMATOGRÁFICO”
INDICE
Títulos.- Páginas.-
Introducción. 21.- ¿ Qué entendemos por Hermenéutica ?. 3
2.- Una Interpretación Analógica. 4
2.1.- El modelo Analógico. 4
3.- La Palabra Revelada. 5
3.1.-La Hermenéutica Analógica del Texto Bíblico. 6
4.- El Lenguaje Cinematográfico. 7
4.1.- Semántica del Film. 8
5.- Séptimo Arte:
Un Campo de Hermenéutica Analógica de la Palabra Revelada.10
Conclusión. 12
Bibliografía. 13
4.- El Lenguaje
Cinematográfico.
En el primer texto teórico
sobre el cine, en 1907, Ricciotto Canudo difunde el término séptimo arte porque
entendió que el cine era un arte total, el punto en el que culminaban las otras
expresiones artísticas: la pintura, la escultura, la arquitectura, la poesía,
la música y la danza. Su Manifiesto de las siete artes tuvo un efecto
legitimador sobre el cine y lo proyectó hacia una escena de mayor compromiso.
Los estudios de hoy plantean una perspectiva distinta, ya que en lugar de
definir qué es el cine y cuáles son sus especificidades, ponen el acento en
alumbrar qué nos dicen las densas redes de formas y significados que se tejen
en su interior, y cómo se concreta el montaje, el principio constructivo del
cine, ya que las formas que éste adquiere tienen la mayor importancia en el
campo de la semántica o del sentido[10].
El cine habla del mundo y este
mundo sólo llega al hombre a través de inevitables capas de lenguaje. Sin
lenguaje, el universo no tiene sentido (el sentido - todo sentido - lo
proporciona, precisamente, nuestra capacidad lingüística, o sería mejor decir,
semiótica). Aún André Bazin, el más comprometido teórico del realismo
cinematográfico, creía que el mundo tiene un sentido y que nos habla en un
lenguaje ambiguo si nos preocupamos de escucharlo, si silenciamos nuestro deseo
de que ese mundo signifique lo que nosotros queremos que signifique. Por esto,
hablar del contenido de un film sin adquirir plena conciencia de que lo que
todo film exhibe es, para decirlo de algún modo, una fabricación semiótica,
pecar de la mayor ingenuidad.
Que lo que el cine
"habla" no sea la realidad misma, no quiere decir que los films no se
refieran al mundo, como acabamos de mencionar, ni que su hacer no sea
profundamente ideológico. Pero la relación entre el responsable concreto de un
acto de lenguaje (director de cine) y lo que postulan sus discursos, pasan por
los mecanismos del lenguaje: la ideología de un discurso se sustenta en el valor
y el valor se instala inevitablemente en el lenguaje. La distancia
que hay entre un discurso y su autor, es la misma que existe entre cualquier
individuo y sus palabras.
4.1.- Semántica del Film.
El lenguaje es un sistema de
signos[11]
que expresan ideas y, por esa razón, es comparable con la escritura, el
alfabeto de los sordomudos, los ritos simbólicos, señales de tránsito, el
“texto audiovisual”, etc. El lenguaje cinematográfico, en tanto lenguaje de
imágenes audiovisuales, es un todo coherente y homogéneo en cuanto al sentido
y, por esta razón es un arte. De allí proviene la idea de que existe un código[12]
cinematográfico al cual hay que guardar fidelidad.
Por “imagen” entiendo de
manera amplia todo lo que puede añadir a la cosa presentada su representación
en la pantalla. (…). La plástica de la imagen y los recursos del montaje (que
no es otra cosa que la organización de las imágenes en el tiempo). En la
plástica hay que incluir el estilo del decorado y del maquillaje, y también –en
una cierta manera- el estilo de la interpretación; la iluminación,
naturalmente, y, por fin, el encuadre cerrando la composición. Del montaje, que
(…) constituía el nacimiento del film como arte; lo que distinguía
verdaderamente de la simple fotografía animada convirtiéndolo en un lenguaje[13].
Cuando decimos que el lenguaje
cinematográfico es un codificado, por ejemplo, podemos querer decir dos cosas.
En primer lugar, que la relación que une las ocurrencias de lo que oímos y
vemos (este plano o esta sucesión de planos, este gesto en el actor, esta
tonada, esta iluminación) con lo que dichas ocurrencias significan, es
convencional (estamos en el primer sentido del término). Podemos querer decir,
en segundo lugar, que la estructura según la cual se organiza la historia (y/o
la forma como ésta se manifiesta), resulta previsible, porque obedece, en su
conformación, a ciertas reglas preestablecidas (tal tipo de acontecimiento está
invariablemente seguido de tal otro, tal tipo de plano de tal otro tipo de
plano). Estamos en el segundo sentido del término. La teoría se ha encargado de
jerarquizar y organizar cada uno de los códigos que intervienen en la
construcción de un film.
El montaje[14]
debe tener un orden según lo que se quiera dar a entender. Se le puede dar
diferentes tiempos a diferentes tomas creando así una tensión. Se debe tener en
cuenta que este orden debe ser planeado con el fin de aportar siempre un
sentido a la narración de la historia. Según como sea lograda esa organización
la película será buena o por el contrario pesada. Para hacer montaje también
hay que tener material de donde desechar, cada toma debe ser repetida más de
una vez con el fin de escoger la que mejor se adapte a lo que se está buscando.
De esta forma uno debe saber en que momento cortar y descartar lo que no sirve.
[10] C.
Kriger, C. González Centeno, L. González, S. Spadaccini, Análisis del lenguaje
cinematográfico, ENERC, Buenos Aires, 2005, Pág. 12.
[11] Signo
es todo lo que, a partir de una convención aceptada previamente, pueda
entenderse como alguna cosa que está en lugar de otra. / U. Eco, Tratado de
Semiótica General, LUMEN, Barcelona, 2000, Pág. 34. / Nace el signo siempre que
un grupo humano decide usar una cosa como vehículo de cualquier otra.
[12] Un
código es, por una parte, un sistema de signos o señales y reglas para dar otra
forma a un mensaje y, por otra, un cuerpo de leyes dispuestas según un plan
metódico y sistemático. Diccionario de la Real Academia Española.
[13] A.
Bazin, Ontología y Lenguaje, Francia. Pág. 123.
[14] El
montaje es la creación de un sentido que las imágenes no contienen
objetivamente y que procede de sus mutuas relaciones. Ibíd. A. Bazin, Pág. 124.
martes, 8 de mayo de 2012
Cuarta Parte La Palabra Revelada
“UNA HERMENÉUTICA ANALÓGICA DE LA PALABRA REVELADA EN EL LENGUAJE CINEMATOGRÁFICO”
INDICE
Títulos.- Páginas.-
Introducción. 21.- ¿ Qué entendemos por Hermenéutica ?. 3
2.- Una Interpretación Analógica. 4
2.1.- El modelo Analógico. 4
3.- La Palabra Revelada. 5
3.1.-La Hermenéutica Analógica del Texto Bíblico. 6
4.- El Lenguaje Cinematográfico. 7
4.1.- Semántica del Film. 8
5.- Séptimo Arte:
Un Campo de Hermenéutica Analógica de la Palabra Revelada.10
Conclusión. 12
Bibliografía. 13
3.- La
Palabra Revelada.
Beuchot afirma que todo lo que la hermenéutica considera lo hace en cuanto texto, como susceptible de ser textualizado. Así, los medievales vieron como texto la realidad misma, el mundo como un texto cuyo autor es Dios. Decían que Dios había escrito dos textos: la Biblia y el mundo, aunque, más que escrito, este último fuera también prolación verbal, habla, pues la palabra de Dios actúa, hace, es acción significativa; Dios hace cosas con palabras[9].
Poseyendo este
presupuesto, afirmado por los medievales y que reproduce Beuchot, podremos
decir que, en sentido analógico y con bastante confianza, ambos textos
mencionados son la manifestación de la palabra de Dios, cada texto es
participación de Dios, dándose y donándose en su palabra, nos dice algo y se
dice a sí mismo, es palabra que participa su ser de modo pleno pese a las
limitaciones del “intérprete” que no puede evitar inmiscuir su subjetividad
para descifrar lo que dice, lo que revela de ella misma a través de su palabra
en la cual incluso revela su mensaje. Es la “Palabra revelada” en ambos textos,
como tan acertadamente los califican los medievales y Beuchot reproduce, el
mundo y el mismo texto bíblico.
3.1.-La
Hermenéutica Analógica del Texto Bíblico.
El trabajo de
interpretación es, pues, según Beuchot, un proceso durante del cual el
intérprete se da a la tarea de comprender un texto determinado, profundizar en
su comprensión y ser capaz de explicar, pero también, agregaría, de sospechar
de esa comprensión. En ese proceso, donde comprender es explicar y explicar es
comprender, lo primero que surge ante ese dato y sujeto es que el texto es una
pregunta interpretativa que requiere a la vez de una respuesta igualmente
interpretativa.
Todo lo dicho
anteriormente debe ser la meta del intérprete y de su tarea interpretativa;
esto es, hasta donde le sea posible, su meta debe ser discernir el mensaje tal
como lo habrían entendido los lectores originales, en cuanto destinatarios
inmediatos. El presupuesto que subyace detrás de este principio hermenéutico
filosófico es no sólo que es posible entender el mensaje del texto, sino que
también Dios ha comunicado a su pueblo un mensaje en ese texto, del cual espera
una respuesta como efecto de ese mensaje.
Ciertamente,
como cualquier otro ser humano, y con la lente cultural propia, cada
escritor/editor bíblico habría querido comunicar por medio del texto que
escribió un contenido entendible que pueda producir un efecto transformador en
los lectores de todos los tiempos. Es que Dios quiso que su revelación escrita
funcionase como una ventana a través de la cual se pudiesen ver el mundo
textual y cultural e ideológico del texto y su mensaje.
Desde una
perspectiva hermenéutica, lo anterior es innegable como lo es también el tener
como meta de la tarea interpretativa el discernir y entender de la mejor manera
posible ese mensaje histórico original. Sin embargo, habría que preguntarse si
cada uno de estos autores/editores habría querido realmente comunicar un único
y claro mensaje o, en su defecto, múltiples, contradictorios y hasta místico o
escondido, como proponen respectivamente las hermenéuticas univocista y
equivocista. Por esa razón, se podría argumentar que, la interpretación
analógica estaría contribuyendo tanto a evitar las debilidades y peligros de
las interpretaciones ya mencionadas como a impulsar el equilibrio analógico que
tanto se urge en todos estos campos.
Aunque falta
mucho por desarrollar en cuanto a la estructura, la función y el aporte de la
hermenéutica analógica, considero que es en este punto donde se puede ver cómo
ella contribuye filosóficamente, en suma, de dos maneras valederas en nuestro
proceso de interpretación del texto bíblico. La primera es proveyéndonos de
varios sentidos legítimos del texto, no solamente de uno claro, preciso y
objetivo; así, nos impide caer ingenuamente en lo unívoco, que considera se
puede recuperar el significado total y exacto de un texto, autor o hablante. La
segunda, permitiéndonos en ese mismo proceso ese equilibrio o punto intermedio
prudencialmente analógico, al ayudarnos a evitar no sólo el univocismo, sino
también dispersarnos en el equivocismo extremo que prolifera en la hermenéutica
actual.
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