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martes, 23 de septiembre de 2014

El Encuentro formativo, un ENCUENTRO con el MAESTRO

Todo hombre que, habiendo creído encontrar en sí mismo, en su propia razón, el conocimiento necesario para su autodeterminación, no alcanza el pretendido resultado; se reconoce necesitado de un otro, “tú, él”, persona, cuya presencia y experiencia enriquece y abre camino al conocimiento del “yo persona”.

Para que dicha tesis pueda comprenderse me serviré de un fragmento del sociólogo George Simmel que nos permitirá, primero, comprender la circunstancia por la que nos es necesario el encuentro con un alter. Esto para que luego podamos definir si, segundo, la experiencia de un encuentro personal con otro alter trascendente nos alcanzará un escrutinio de mayor profundidad y claridad de nuestra propia inmanencia, de nuestro mismo ser.



"La intimidad de esta relación procede del hecho notable de que la mirada dirigida al otro, la mirada escrutadora es, en sí misma, expresiva; y lo es por la manera de mirar. En la mirada que el otro recoge, se manifiesta uno a sí mismo. En el mismo acto en que el sujeto trata de conocer al objeto, se entrega a su vez a este objeto. No podemos percibir con los ojos sin ser percibidos al mismo tiempo. La mirada propia revela al otro el alma al tratar de descubrir el alma del otro. Pero como esto, evidentemente, solo sucede mirándose cara a cara, de modo inmediato, nos encontramos aquí con la reciprocidad más perfecta que existe en todo el campo de las relaciones humanas.

Se comprende pues, porqué la vergüenza nos hace bajar los ojos al suelo, evitar la mirada del otro. No sólo porque de esta manera prescindimos de comprobar que el otro nos mira en situación tan penosa y desconcertante, sino por un motivo más profundo; y es que al bajar la vista privamos al otro de una posibilidad de conocernos, la mirada a los ojos del Otro no sólo me sirve para conocerle yo a él, sino que le sirve a él para conocerme a mí. En la línea que une a ambos ojos, cada cual transmite al otro la propia personalidad, el propio estado de ánimo, el propio impulso. En esta relación sensible inmediata encuentra aplicación efectiva la “política del avestruz”; el que no mira al otro escapa realmente, hasta cierto punto, a su mirada. Para que el hombre se halle completamente ante el otro, no basta que este le mire a él, es preciso que él también mire al otro." (1)

Claro está y en la evidencia de, leyendo lates líneas, reconocer experiencias propias que atestigüen su explicación. Pero ahora nos exigirá dar el segundo paso que es, habiendo medido las posibilidades de una autopenetración de la propia inmanencia por el encuentro de la mirada con una alteridad semejante, comprender el enriquecimiento de dicha autoconciencia a profundidades mayores del propio ser personal, de la esencia misma de la identidad del yo persona. Y para esto nos ayudaremos de un fragmento de Agustín de Hipona exponiendo su propia experiencia de encuentro con el Alter Trascendente, único que lo puede penetrar en su alteridad y guiar a su propio encuentro.


“¡Oh eterna verdad, verdadera caridad y cara eternidad! Tú eres mi Dios, por ti suspiro día y noche. Y, cuando te conocí por vez primera, fuiste tú quien me elevó hacia ti, para hacerme ver que había algo que ver y que yo no era aún capaz de verlo. Y fortaleciste la debilidad de mi mirada irradiando con fuerza sobre mí, y me estremecí de amor y de temor; y me di cuenta de la gran distancia que me separaba de ti, por la gran desemejanza que hay entre tú y yo, como si oyera tu voz que me decía desde arriba: «Soy alimento de adultos: crece, y podrás comerme. Y no me transformarás en substancia tuya, como sucede con la comida corporal, sino que tú te transformarás en mí»”(2).

Sólo el encuentro con el Maestro permite al Discípulo dar el primer paso al verdadero discipulado. La verdadera autoconciencia de la esencia del yo persona es la que nos permite, conociendo de donde partimos, desde la inmanencia de la propia interioridad, caminar claramente por un camino de discipulado hacia la trascendencia de la eternidad.

1 Simmel, Georg – Digresión sobre una sociología de los sentidos – Apunte de cátedra - pág. 239)

2 Agustín, ¡Oh eterna verdad, verdadera caridad y cara eternidad!, Las Confesiones.





Si te gustó no te olvides de comentar,
eso nos permitirá crecer a todos.


martes, 16 de septiembre de 2014

Educación, Formación,… Discipulado!

Cada hombre que viene al mundo es algo absolutamente nuevo que se presenta a la realidad, se hace existente. Dicha existencia no es transmisible, algo que pase de padres a hijos. El contenido genético es lo único que pueden entregar los padres, pero que no determinan el “yo persona”. El hijo es un nuevo ser que se descubre “yo” a sí mismo.

Ha surgido un nuevo tú (1) que tendrá que auto determinarse a sí mismo o, más aún, descubrir su verdadera y propia identidad en medio de una civilización degradada a una comunicación monologal rebosante de información de tipo anónimo (2) que más que contribuir a la búsqueda y desarrollo de la identidad del “yo persona”, arrastra a la dilución y pérdida del yo en un ensimismamiento egocéntrico propiciado por tales situaciones.

Por dicho motivo me he propuesto publicar una serie de artículos que nos permitan entender los aspectos de la realidad a la cual hago alusión, y de la que más adelante daré mayores características. Pero lo que en verdad es importante y es, por supuesto, a lo que dedicaré mis esfuerzos y palabras, el modo adecuado y los factores más relevantes substancialmente de este peregrinaje hacia el auto conocimiento descubriendo mi “yo conciente” como un “otro” del resto que conlleva en sí mismo una esencia, “ser personal” más accesible y a la vez único; más trascendente y a la vez cercano, de lo que los conceptos comunicacionales de la sociedad actual pretenden reducir.

Un elemento imprescindible para ello será la escucha empática en los formadores que, teniendo en cuenta, estos, dicha coyuntura, deberán encontrar herramientas que ayuden a los formandos a salir del desértico yo motivándolo a entrar en un tú que, enriqueciéndolos cognitiva y experiencialmente, ayude a aclarar su propia identidad, su yo persona, la realidad de su cuerpo sentiente. Y esto mis queridos lectores es lo que pretendemos propiciar en estas sucesivas entradas.




¿Educador, formador, Maestro?


Hay en el hombre un misterio que se siente, pero del que la razón no alcanza a dar razón. Todo intento del hombre de autodefinirse a sí mismo, con las fuerzas de la sola razón y su ciencia, no produce resultado. Es evidente que no basta una buena base antropológica para formar al hombre, “aquello que se nos presenta en frente”, sino que se necesita un criterio de valores universales, amor, verdad, justicia, libertad; y mirar al hombre como una unidad de cuerpo sentiente y alma espiritual. Únicamente el formador que sabe acercarse al educando, poseyendo el criterio y mirada ya mencionados, con una visión sobrenatural, es capaz de formarlo como hombre verdadero e íntegro.

Todo hombre que, habiendo creído encontrar en sí mismo, en su propia razón, el conocimiento necesario para su autodeterminación, no alcanza el pretendido resultado; se reconoce necesitado de un otro, “tú, él”, persona, cuya presencia y experiencia enriquece y abre camino al conocimiento del “yo persona”.

Puesto que no es ajeno comprender las dificultades que implican las mencionadas experiencias y que existe, si no en el conocimiento experiencial, ni en las categorías más específicas espirituales del propio credo, sí en la conceptualización sobrenatural del imaginario colectivo el cual es el “Alter” trascendente de modo divino frente al cual nos interpela de tal modo que su sola otreidad nos arranca del ensimismamiento egocéntrico en el que estamos sumergidos para alcanzar al fin el conocimiento de lo substancial de nuestro ser individual, de nuestro “yo personal”. Frente a tal Maestro se encontrará un Discípulo.

1 Cf. Víctor E. Frankl, El hombre en busca de sentido, Herder, Barcelona, 1991.

2 Cf. H. Gadamer, Verdad y Método II, Sígueme, Salamanca, 1998, 210.





martes, 3 de julio de 2012

Hautatzen: CINE Y EDUCACIÓN EN VALORES: 22 PELÍCULAS Y UNIDAD...

Hautatzen: CINE Y EDUCACIÓN EN VALORES: 22 PELÍCULAS Y UNIDAD...: El Gobierno de Aragón en el Departamento de Bienestar Social, Sanidad y Familia publica una serie de guías didácticas sobre varias películ...

A partir de una selección de películas, han sido elaboradas algunas guías didácticas, una para el profesor y otra adaptada para el alumno, con las cuales, habiendo visto la película correspondiente, previamente, se puede dar una formación integral especializada con la utilización de los recursos audiovisuales, cinematográficos en este caso, haciendo las clases más interactivas y consiguiendo la captación de un interés mayor por parte del alumno.

Me parece bastante rescatable y merecedor de nuestra atención en un tiempo en que el cine está siendo un recurso que toma mucha fuerza en el ámbito educativo en muchos países. Son nuevas herramientas que proporcionan una mayor apertura y flexibilidad pedagógica con las que podremos, hoy en día, conseguir grandes avances en el proceso educativo si logramos aprender a utilizarlos adecuadamente.




martes, 24 de abril de 2012

Tercera Parte Una Interpretación Analógica


“UNA HERMENÉUTICA ANALÓGICA DE LA PALABRA REVELADA EN EL LENGUAJE CINEMATOGRÁFICO”

INDICE
     Títulos.- Páginas.-
                           Introducción. 2
                           1.- ¿ Qué entendemos por Hermenéutica ?. 3
                           2.- Una Interpretación Analógica. 4
                                2.1.- El modelo Analógico. 4
                           3.- La Palabra Revelada. 5
                                3.1.-La Hermenéutica Analógica del Texto Bíblico. 6
                           4.- El Lenguaje Cinematográfico. 7
                                4.1.- Semántica del Film. 8
                           5.- Séptimo Arte:
                                         Un Campo de Hermenéutica Analógica de la Palabra Revelada.10
                                         Conclusión. 12
                                         Bibliografía. 13


2.- Una Interpretación Analógica.

       Basado en cuanto hemos expuesto hasta ahora podremos afirmar que, al procurar una correspondencia menos distante, será la semiótica el criterio hermenéutico de la verdad. En efecto, al interpretar no basta ver corrección (sintaxis), ni la validez (pragmática); hay que ver la adecuación (semántica)[6]. Este último ha sido descuidado tanto por la corriente univocista como por la equivocista dándole mayor atención a la sintaxis o a la pragmática desestimando el sentido del texto, lo que en verdad quiso decir el autor, no sólo literalmente sino intencionalmente. En tal
Así, una hermenéutica analógica intenta abrir el campo de validez de interpretaciones cerrado por el univocismo de modo que pueda haber no una única interpretación válida, sino más de una, pero formando un pequeño grupo de interpretaciones válidas, según jerarquía, que puedan ser medidas y controladas con arreglo al texto y al autor. De esta manera no se exigirá una única interpretación como posible o válida, ni tampoco se dejará abierto hasta el infinito el ámbito de las interpretaciones a la vez posibles y válidas[7].
2.1.- El modelo Analógico.

        Para el fin anterior, arguye Beuchot, la hermenéutica requiere de una metodología, aunque ésta sea muy general, ya que tiene que ver con principios y reglas demasiado amplios. Pues bien, debido a que la hermenéutica estuvo tradicionalmente asociada a la sutileza él propone que esta metodología consiste en tres pasos que son a la vez tres modos de sutileza: 1)subtilitas implicandi, 2)subtilitas explicandi, y 3)subtilitas applicandi. Beuchot traslada estos tres momentos a la semiótica de la siguiente manera: el primero a la sintaxis ―coherencia entre los signos― que puede ser tanto intratextual como intertextual, el segundo a la semántica ―sentido textual― como correspondencia con la realidad (presente o pasada) o con algún modo posible (futuro o imaginario) al que alude, y el tercero a la pragmática ― relevancia contextual como convención entre interpretes (incluyendo al autor) a pesar de introducir elementos extratextuales (subjetivos o colectivos).
        Esto es así porque, como él firma acertadamente, es el significado sintáctico el que se analiza en primer lugar en el proceso interpretativo; sin él no puede haber semántica ni pragmática o, más claramente, sin él, en primera instancia, no puede conocerse el sentido del texto ni puede contextualizárselo, sin que se lo viole o imponga uno ajeno al suyo[8].
         En consecuencia, esta mediación analógica significa, entonces, una opción por la intención del texto y, por su puesto, del autor. Es que al texto y al autor se los lee desde nuestra situación, marco de referencia o tradición actual propia; esto implica que es imposible evitar introducir la propia subjetividad y los errores de comprensión, y recuperar la intención exacta y total del autor.


[6] Ibíd., M. Beuchot, Pág. 97.
[7] Ibíd., Pág. 7.
[8] Cfr. M. Beuchot, Op. Cit. Págs. 20 a 22.

viernes, 30 de marzo de 2012

Sección de entretenimiento formativo


lunes, 19 de marzo de 2012


“UNA HERMENÉUTICA ANALÓGICA E LA PALABRA REVELADA EN EL LENGUAJE CINEMATOGRÁFICO”


INDICE
Títulos.- Páginas.-
Introducción. 2
1.- ¿ Qué entendemos por Hermenéutica ?. 3
2.- Una Interpretación Analógica. 4
2.1.- El modelo Analógico. 4
3.- La Palabra Revelada. 5
3.1.-La Hermenéutica Analógica del Texto Bíblico. 6
4.- El Lenguaje Cinematográfico. 7
4.1.- Semántica del Film. 8
5.- Séptimo Arte:
Un Campo de Hermenéutica Analógica de la Palabra Revelada.10
Conclusión. 12
Bibliografía. 13



INTRODUCCIÓN
La palabra tiene valor, resiste el tiempo, es mucho más perenne que nosotros, los seres humanos. Las mejores palabras de los mejores hombres se han conservado en todo tipo de soportes. Considero poco prudente en nuestra sociedad descuidar este tesoro de la humanidad. La palabra sigue siendo el instrumento fundamental y, en un cierto sentido, constitutivo de la comunicación: ésta se utiliza hoy bajo varias formas, y también en la llamada “civilización de la imagen” conserva todo entero su valor[1].
Esto nos exige el cuidado adecuado de una responsable lectura interpretativa que nos permita acercarnos a la verdad contenida en cualquier texto; analógicamente hablando, en el diálogo, en el mismo texto escrito, en los distintos géneros del arte, en el “texto audiovisual”, y en cualquier soporte posible de la palabra, el comprender es siempre “comprender de otro modo”[2].
La Palabra Revelada se nos dona toda. Hay que dejarla que nos hable, que se manifieste ella sola. No podemos obligarla a decir, determinándola entre las paredes estrechas del univocismo, lo que pretendemos sea comprendido en un solo sentido. Pero tampoco podemos abandonarnos en el caos de un equivocismo descontrolado que nos lleve más cerca del error que de la verdad desviándonos del correcto sentido que manifiesta de sí misma.
Por lo tanto apostaremos por una visión colocada en el medio de estas dos corrientes ya mencionadas, de modo que pueda haber no una única interpretación válida, sino más de una, pero formando un pequeño grupo de interpretaciones válidas, según jerarquía, que puedan ser medidas y controladas con arreglo al texto y al autor[3]. Abriéndonos, en este caso, a una hermenéutica analógica de la palabra revelada traducida al “texto audiovisual” como soporte de dicha palabra.


[1] CIUDAD DEL VATICANO, jueves 7 de octubre de 2010 (ZENIT.org / CCSG).- Discurso que el Papa Benedicto XVI - Congreso sobre Prensa Católica, http://prelaturademoyobamba.com/2010/10/07/benedicto-xvi-la-tarea-de-la-prensa-catolica-es-orientar-a-cristo-y-mantener-la-esperanza/.
[2] H. Gadamer, Verdad y Método II, Sígueme, Salamanca, 1998, Pág. 15.
[3] M. Beuchot, Tratado de Hermenéutica Analógica, Ítaca, México D. F., 2009, Pág. 7.

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Y como un paréntesis, antes de seguir con la redacción de esta propuesta, presentaremos un artículo que me parece muy importante desde el campo del aprendizaje cinematográfico. Un poco de historia nos ayudará a entender cómo se ha podido llegar al interés de una hermenéutica analógica de la Palabra Revelada:

On mar 12, 2012, in Bachillerato, Jesucristo, Secundaria, Vídeo en el aula, by auladereli

Ofrecemos dos vídeos que recogen un documental emitido en 2007 por TVE dentro de su programa “Días de cine”, que realiza un recorrido histórico por las principales películas acerca de Jesús. El documental, editado por Raúl Alda y Fran Ventura, puede constituir un buen recurso para mostrar cómo la figura de Jesús ha influido de manera determinante también en el “séptimo arte”.
PARTE I
PARTE II 

Para saber más, en el extraordinario Blog: Jesucristo en el Cine

La propuesta de "UNA HERMENÉUTICA ANALÓGICA E LA PALABRA REVELADA EN EL LENGUAJE CINEMATOGRÁFICO" será presentada progresivamente en este Blog.


jueves, 15 de marzo de 2012

La pedagogía de Don Felipe Neri





La educación, La enseñanza, la formación, considero, debe ser una formación íntegra para la vida, una formación del hombre íntegro. Hoy en día no es productiva una rígida, dictatorial. El concreto mientras más rígido, más fácilmente se rompe. En cambio, creo yo, debe crearse un nexo empático entre formador y formando. Sólo cuando el formador se da a conocer con apertura y consigue que el formando se abra a ser conocido entablará un lazo de confianza. De esta manera tendrá menos obstáculos el proceso formativo y podrá realizarse desde la libertad y el amor tal como nos dio ejemplo don Felipe Neri.


P. Giorgio Finotti, D.O. Apuntes de espiritualidad:

"Su actitud hacia el educando, joven o adulto, hombre o mujer que fuese, estaba dictada sobre todo por la intención de transformar positivamente a todo el hombre: al cuerpo, con la salud, el alivio, el dominio; el alma, con alegría cristiana, la vida de gracia y el ejer­cicio de la virtud; al espíritu, con la elevación, la cultura, el arte, el brío.

Las bases humanas sobre las cuales Felipe hacía palanca para transformar o madurar a todo el hombre eran el conocimiento recíproco y la confianza, el descubrir el bien de cada uno, esto es, el lado positivo, juntando sobre esto una construcción de sólida madurez humano‑cristiana. Desarrollaba, además, el ejercicio de las pequeñas virtudes naturales, secundando las buenas dotes, para unir después a la práctica de las virtudes sobrenaturales."
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Puzle: Preferisco il Paradiso